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Amor Prohibido: El tiempo juntos I (Cap.3)

Recibo una llamada de un número desconocido.

No suelo contestar el celular cuando esto ocurre. Pero hoy lo haré, puede que sea el Profe… Aunque quizás no, esperé su llamado todo el día y no ha pasado nada, probablemente no ha leído mi correo…

  • ¿Aló? – guardo silencio un momento, no quiero hacerme falsas ilusiones

Escucho su voz, suena suave, por fin me llamó, quiero gritar y correr, pero no quiero parecer ansioso y arruinar todo.

  • Hoy en la noche… si, si, puedo hablar con mis papás y decirles que saldré con un amigo. No tengo problemas, eso sí, mañana trabajo temprano así que no podrá ser hasta tan tarde. Me contesta que no hay ningún problema con eso, que nos veamos a las 20.00 hrs.

Me siento nervioso, tanto que no sé qué hacer primero. Esta situación me hace sentir igual que la primera vez que me declaré y me dijeron que no… Esperemos que esto salga mejor.

Las horas pasan lento, hago mis tareas diarias, pero literalmente mi mente está allá, pensando en qué decir y cómo actuar.

  • Inder, ¿hoy tienes una cita? – pregunta mi mamá, quien raramente me pregunta sobre lo que haré.
  • No má, ¿por?
  • Estás ansioso, te he visto andar por toda la casa y no hacer nada en concreto. Además, dijiste que saldrías en la noche.
  • Aaaah… eso, saldré con un amigo del colegio, vamos a ir a tomar algo. Un rato…
  • ¿Te quedarás con él? ¿Quién es?

A duras penas salgo del interrogatorio de mi mamá. Le he mentido a medias, es del colegio, pero no es mi amigo. Si le digo que saldré con mi profesor… ¿qué pensará? Es sólo una salida… No haré nada, creo…

Me ducho y al salir miro la ropa que tengo, ¿qué le gustará a él? Debería vestir casual… Mierda, me estoy atrasando. Tomo unos jeans, una polera negra y una cortaviento. Espero no verme tan forzado. Estoy nervioso a morir.

  • Hola – dice alguien tras mío tocando mi hombro. Entonces giro y lo veo, muy sencillo pantalones grises, camisa azul marino, tiene detalles de unos puntos color blanco. Trae un chaleco en la mano color negro. Se ve muy bien y siento que quiero decírselo.
  • Profe…
  • Espera ahí Inder, prefiero que hoy me trates por mi nombre… Si me dices profe a cada rato, esta cita se podría mal interpretar.
  • ¿Cita?… – repetí casi de manera automática.

Él me mira y sonríe:

  • Eso es… pero no pienses en esto como algo romántico. Es algo así como una salida de amigos…

Asiento sin poner reparos. Pero es raro tratarlo por su nombre… Siempre ha sido mi profe…

 Me hace una seña para que lo siga. Honestamente no sé dónde vamos, ni tampoco mi presupuesto es tan alto como para ir a un lugar tan caro. Se lo diré, no es algo para avergonzarse.

  • Pr… – mira con reproche- Li… Liam, yo… la verdad no tengo mucho dinero que gastar, entonces…
  • Tranquilo – dice interrumpiendo mi discurso – Esta vez invito yo, al final, es mi forma de agradecer tu compañía.

Vuelve a sonreír y camino a su lado, un poco aturdido, sin saber si estoy leyendo sus acciones mal. ¿Está coqueteando conmigo? ¿Pensará en ser mi suggar daddy? Debería parar de pensar tonteras, pero mi mente me traiciona.

Llegamos a un hermoso pub, con un ambiente ameno y buena música. Vamos al segundo piso y nos sentamos mirando el paisaje. Nos entregan la carta y miro los precios. Me quiero morir, no puedo aceptar esto.

  • Inder, relájate un poco. Acepté tu oferta para salir no para que te estresaras con lo que puedes pagar o no. Siento que no he tenido una conversación agradable con alguien en un tiempo. Y quiero eso para ambos.

Me sonrojo hasta las orejas. ¿Cómo es que se da cuenta de todo? Siento que todo esto me supera. Mientras mira la carta agrega:

  • Hoy no traes tus anteojos.
  • No, yo… me puse lentes de contactos, cuando salgo por lo general prefiero no usarlos.
  • Ohm, ya veo, eres pretencioso, conmigo no tienes que serlo.

Vuelvo a mirarlo fijamente, él sigue sin mirarme. Quiero preguntar qué está pasando, que es esta extraña atmósfera.

Por qué sólo él tiene el control y yo siento que me desbordo, que lee cada uno de mis movimientos y que sabe qué decir. No saldré vivo hoy de esta.

  • ¿Tienes claro qué quieres?, para pedir- me pregunta
  • No realmente, podría pedir por ambos- contesto
  • ¿Quieres cerveza? Dime que quieres, no quiero adivinar.
  • Está bien, y podría ser una hamburguesa.
  • Perfecto…

Llama al mesero y pide. Me sorprendo al ver que él no beberá, me siento estafado, como si hubiese caído en su trampa.

  • ¿No va a beber conmigo?
  • No, ando en auto. Sería irresponsable de mi parte

Me resigno, esperaba que el alcohol lo dejara algo más expuesto, pero se ve que ha pensado en todo. Llega nuestra comida y comenzamos a conversar. Mientras voy tomando me siento más desinhibido.

Pregunto sobre su vida, lo que le gusta y que hace cuando no es profe. Me observa y sonríe, parece que lo está pasando bien. No le doy oportunidad para interrogarme, así como voy, me declaro hoy mismo.

  • Liam… ¿Y su esposa? – tengo que aprovechar para saber en qué me estoy metiendo
  • No es un tema que quiera conversar ahora. Sólo te diré que nos separamos.

Mi corazón se acelera. No es que tenga una oportunidad segura. Ni siquiera la tengo. Aunque quisiera creer que sí.

  • Yo… lo siento. – le miento descaradamente.
  • No te preocupes. Y tú… que tal vas con ese amor no declarado.

No sé qué contestar. Sólo lo miro y tomo un trago.

  • Es imposible, jajja… – digo mientras miro el piso.

Él se da cuenta de mi incomodidad y cambia el tema, el tiempo avanza tan rápido que ya es la hora de irme.

  • Liam yo…- comienzo a decir.
  • ¿Quieres ir a mi casa? Puedes quedarte y mañana te voy a dejar temprano. Así me acompañas a beber- me dice interrumpiendo, de nuevo, mi pensamiento
  • Vamos. – no lo pienso dos veces. Quiero ir con él.

Amor Prohibido: La mirada del Profesor. (Cap.2)

He contestado el teléfono, sé que no debería, pero no es fácil dejar ir una relación de 15 años. Intento no aferrarme a los recuerdos, al cariño a todo lo que construimos juntos. Pero es difícil. Lo único que no impide que me vaya hundiendo más es la docencia. Me distraigo atendiendo los problemas de mis estudiantes. Nunca tuve hijos y con ellos siento que no los necesito. Quizás ese es el principal motivo por el cual mi relación no funcionó.

  • Hola Denisse, ¿qué necesitas? – le hago un gesto a Inder para que se vaya. Tengo para rato con ella. Giro, no quiero que me vea mal… Ella me hace tan mal.

La escucho en silencio, como reclama, que no puede con los gastos de la casa, que era nuestra pero que decidí cederle para que no se quedara en la calle. Todo lo tiene ella, debería dejarme tranquilo.

  • Deberías volver a casa Liam… – siento su voz desesperada. No me necesita a mí, necesita mi aporte monetario, lo sé.
  • Denisse, terminaste conmigo, dejaste claros los términos. Ahora yo te los dejaré claros a ti. No soy tu dispensador de dinero. Ni tu mejor amigo, al que llamas cuando te sientes mal o para contarle que peleaste con tu nueva pareja. Sólo déjame en paz.

Luego de mis palabras ella grita por teléfono. Quiero colgar… Me sentía mejor cuando estaba con Inder… Que chico más agradable… me sigo diciendo mientras las escucho reclamar lo mala pareja que fui, que sólo perdió su tiempo conmigo. Que soy lo peor que le pasó a su vida. ¿Será que es tan así, será que soy lo peor para cualquiera… que no sirvo para nada que no sea la docencia? Mientras divago en mis pensamientos ella cuelga. Creo que me iré al departamento. Necesito descansar.

Manejo por la avenida mientras escucho música. Entonces me detengo en un café y lo veo, en su trabajo de medio tiempo. Qué joven tan esforzado, decido bajar a beber algo. Mi mente necesita distracción.

Inder no me ve, me siento en el fondo del local, no quiero ser visto por ninguna persona. Otro mesero me atiende, toma mi orden y se aleja. Yo sólo lo observo en silencio. ¿Cuántos años tiene? Nunca le he preguntado. La verdad no sé mucho de él. Sólo lo que me ha contado, fue padre el año pasado, tiene una relación tormentosa con la ex y sus padres poco lo apoyan. Hemos hablado de lo que quiere o lo que quiere creer que necesita en su vida. Lo he animado a irse al extranjero con una beca. Es el mejor estudiante que tengo, siempre atento, habiloso…

Las chicas le llueven, es guapo, moreno, alto (casi 190 cm) usa anteojos, siempre sentado al final, siempre atento… Tengo varios estudiantes con estas características, pero él siempre ha llamado mi atención.

El mesero me saca de mis pensamientos. Trae la orden, Inder sigue atendiendo otras mesas. No me ve y está bien. Tomo mi café en silencio, reviso mi celular, tengo muchos WhatsApp de Denisse, el último dice que me demandara. Lanzo una pequeña risa al aire. Que más puede querer.

  • Profe… ¿qué hace aquí? – Inder se acerca, me mira fijamente, quiere una respuesta.
  • Sólo me detuve aquí, necesitaba una pausa.
  • Ohm, ¿necesita algo más?
  • No, alguien ya me está atendiendo.

Ante mi respuesta se retira en silencio. La jodí, no quería correrlo de esa manera. Soy lo peor, tal como piensa mi ex. Debería ofrecerle una disculpa, es un buen chico. Pasa el tiempo y decido irme, pago y antes de salir me acerco a él.

  • Inder ven – le digo mientras él termina de limpiar unas mesas. Se acerca y me mira fijamente – No quise que te sintieras mal, te debo una disculpa, cuando tengas un tiempo libre… ¿Quieres salir conmigo?

Él me ve sorprendido, quizás se ve raro que un Profesor salga con su alumno, pero el me cae bien. Y puede que una distracción para ambos nos haga bien.

  • Si, si… yo quiero salir con usted.

Su respuesta es efusiva, es bastante tierno. Podríamos ser amigos en un futuro si él quisiera.

  • Perfecto, me acomodo a tus tiempo.

Toco su hombro y me voy. Fue un buen descanso, vuelvo al departamento que tengo sólo porque mis padres lo compraron antes de morir. Me vine acá luego de mi separación. Con mi gato… Denisse dejó que me lo quedara porque a ella no le gustan. Me recibe maullando, seguro quiere comida, creo que él y yo nos vamos acostumbrando a la soledad.

  • Cotton calma, vamos a la cocina, te daré de comer.

El gato me sigue mientras maúlla, le doy de comer y me sirvo una copa de vino. Por alguna razón, no puedo quitarme las palabras de Denisse de encima… Me siento en el balcón a fumar, estoy agotado. Miro el horizonte y pienso en que todo debe mejorar. Mi celular vuelve a sonar, es la pareja de Denisse. Apago el teléfono… Mañana tendré mil mensajes de ambos. La copa cae al suelo y se rompe. Al recoger los trozos me corto.

  • Mierda…

Voy a la cocina y ordeno todo. Tomo a Cotton y lo llevo a la cama conmigo. Él se acomoda y ronronea haciendo eco en aquel lugar tan sólo.

Me duermo pensando en que la demanda sería lo mejor que le podría pasar a mi vida. Así ella me deja y sigue con su vida…

Despierto con un dolor de cabeza horrible, enciendo el teléfono y tal como pensé. Mil mensajes de ambos. No leo ninguno, decido llamarla

  • Denisse, buen día, consigue un abogado y demándame.

Cuelgo sin esperar respuesta. Apago mi celular y me recuesto de nuevo. Cotton aun duerme a mi lado. Decido quedarme un rato más en cama. Saldré luego a trotar y de ahí a avanzar mi trabajo. Es fin de semana y sigo trabajando. No quiero pensar en ella… ni en nada.

El día avanza, enciendo la laptop y veo correos con trabajos que revisar… Pero un correo me llama la atención.

Asunto: Hola

Correo: ¿Cómo está? Ayer se veía cansado. Si quiere, le dejo mi WhatsApp y me contacta para concretar la salida.

Inder me sorprendió… Siento que quiero verlo…  Quizás le escriba más tarde… Quizás…

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo Final

Han pasado varios años desde que decidí quedarme como Gabriel… Ha sido una buena elección y me siento mucho más cómodo. Aunque mi vida ha tenido altos y bajos. Me mudé de ciudad y tengo un mejor trabajo. Aunque eso no deja tranquilo del todo, mi corazón sigue dolido desde que me dejo Max. Encontró un nuevo amor, uno más joven, que según me dijo, lo completaba mucho más.

Tuvimos una relación de un par de años, pero que me dejara me rompió en mil pedazos, así que busque un nuevo rumbo. Una nueva vida, sin una relación, hasta sentirme cómodo.

Aun tengo recuerdos de esa época extraña con mi transformación y mi vida entre ser Gabriel o Gabriela. Es lo más extraño que me ha sucedido y aunque nadie lo sabe, es parte de mi y de lo que soy hoy.

Camino en silencio, como siempre me he refugiado tanto en el trabajo que, para variar, estoy agotado. Inmerso en mi pensamiento, choco con un hermoso chico.

  • Disculpa – le digo e intento seguir mi camino.
  • Gabriel… hasta que por fin puedes verme…- su sonrisa es perfecta – Tu evento mágico de hace años no es lo único que te pasará en la vida.

Lo miro directo a los ojos sorprendido. Sin previo aviso se acerca y me besa… Que cálido es volver a asentir el calor de otra persona. Devuelvo el beso con intensidad, no quiero que esto termine, no sé porqué no quiero dejarlo ir…

Fin…(?)

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo 7

Me miro en el espejo, siempre es genial ver a Gabriel, mi yo de siempre. Aun no sucede nada con Max, le dije que podríamos formalizar unos meses después de mi “ruptura” con Alex. Estuvo conforme. Cada vez más el deseo es superior a nosotros. Evito estar a solas con él, nos hemos tocado y rozado nuestros cuerpos al despedirnos cuando salimos… Realmente quiero tener sexo con él… Pero…

Sigo hundido en mi trabajo, quiero morir. Suena mi celular. Es un mensaje de texto:

“Elija el sexo biológico con el que quiera quedarse… Tiene hasta las 00.00 para decidir…”

Ya empezamos con las bromas… Así, sin previo aviso esto… Qué clase de decisión se puede tomar en pocas horas… Pido permiso para ir temprano a casa. Max esta ahí, le di copia de mis llaves por si debía esperarme… No puedo escapar, será hoy y además el elegir que quiero…

Lo miro en silencio, realmente no se si lo amo, realmente no sé que quiero de esta relación. Realmente no sé que quiero para mi vida.

  • Llegas temprano… ¿fue un mal día en el trabajo?
  • Algo así… día complejo, pedí salir antes… No pensé que estarías aquí.
  • Si prefieres que me vaya, no tengo problemas.

Niego con la cabeza, tengo mil pensamientos en mi mente. Siento su respiración en mi cuello y pequeños besos que me da, sólo me dejo querer… Se siente bien, su piel rozando la mía. Sólo le haré una pregunta… Y luego dejaré de evitar lo inevitable.

  • ¿Sería todo mejor para ti, si fuera mujer?
  • ¿Por qué preguntas eso…?
  • Sólo responde…
  • Te amo a ti, la persona, lo que eres, me da igual el resto… Quiero amarte por mucho tiempo… bueno el que me permitas y quieras…

Tomo su mano y lo llevo a la pieza, quito su camisa y beso su pecho, bajo hasta su pantalón y toco su entre pierna con mis labios, siento como se estremece… Decido practicar el sexo oral, quiero hacerlo y darle el mayor placer posible. Quiero que sienta que realmente lo quiero en mi vida…

Entonces una voz resuena en mi cabeza: “¿Qué decidirás?”

Fin Cap.7

Descubriéndonos (Capítulo 10, Final)

Mientras más pasa el tiempo, Andy se resiste menos a mí, puedo besarlo y tocarlo hasta quedar saciado. El sexo con él es bastante bueno, sin roles definidos y probando lo que a ambos nos gusta.

Quizás somos algo bruscos en el momento de descubrirnos y amarnos. Agotados de tanta actividad, simplemente nos acostamos en la cama y nos dormimos…

  • DIEGO…

Siento la voz de mi madre y luego veo su rostro y las lágrimas afloran. Me coloco una camisa y me incorporo a su lado. Toma sus cosas y sin mirarme me pide que tome todo y me vaya con ella. Era eso o mantenernos vigilados. Mis padres dijeron que estaba enfermo y que se me pasaría. Que luego formaría una familia y me reiría de estar experimentando con hombres. Las discusiones iban y venían y no llegaban a ningún acuerdo. Mis padres simplemente no aceptaban que era homosexual y que amaba a Andy.

Han pasado los años y nada se de Andy. Con Monserrat nos hemos hablado un par de ocasiones y la verdad es que nos hemos vuelto buenos amigos. Pero a pesar de todo sigo extrañándolo demasiado. Mis padres me han dejado marchar porque ya nada pueden hacer para controlarme.

Estando en mi trabajo me llama mi jefe para presentarme a mi nuevo compañero de trabajo.

  • Diego, acá está Andy, acabo de ser trasladado…

Fue lo único que escuché porque al verlo sentí que mi mundo se detenía.

  • Cuanto tiempo sin verte… Como has cambiado, Diego.

Y mirándolo a los ojos pensé: La vida me está dando otra oportunidad.

Fin

Descubriéndonos (Capítulo 9)

Se me hizo eterno el viaje, el torneo no fue lo que esperaba, pero la experiencia ganada todo lo vale. Pero además de todo eso, estaba nervioso, sabía que le debía una respuesta a Andy y realmente quería dársela.

Estando solos en el cuarto me acerqué a él. Es un momento íntimo y especial…

  • Déjame tranquilo – sólo oír esas palabras de su boca me congelaron.

Tomé mis cosas y salí del cuarto, tenía que aclarar mi mente… Mientras camino sin rumbo me encuentro con Monserrat.

  • Monse, te extrañé – dije abrazándola.

Ella me aleja, sonríe falsamente y dice:

  •  Yo también te extrañé.
  • ¿Qué sucede?
  • Nada, sólo quiero estar sola.

Y se aleja dejándome ahí con mil preguntas en mi mente.

Los días siguiente tampoco estuvieron mejores, ambos me evitaban y se evitan entre ellos. No responden mis preguntas y simplemente hacen como que nada está pasando.

Al comenzar la temporada de primavera Monserrat y yo decidimos terminar. En medio del llanto ella me comentó que cuando no estuve me engañó. Y que siente que yo estoy en otro lugar, que ni siquiera intento arreglar las cosas con ella. Me pregunta si estoy enamorado de otra persona. Entre toda su confesión me menciona que se irá con su padre y ya no nos veremos en ningún sentido. Entonces se marcha para no volver jamás.

  • Andy… ¿Tú sabías que Monserrat me había engañado…?
  • Si… Porque fue conmigo – responde sin ningún gesto en su rostro.
  • ¿QUÉ? Pero pensé que nosotros…
  • ¿Realmente siente algo por mi Diego?

Me acerco y lo beso, que le quedé claro que mi amor por él es más grande que mi amor por mi mismo. Y que, aunque él no quiera empezar algo serio conmigo yo estaré esperándolo como él me espero a mí.

Fin Cap.9

Descubriéndonos (Capítulo 8)

*Otra mirada*

Que diego no estuviera, significaría mucho para la relación de Andy y Monserrat. Al anochecer y ya pasado unos días de su ausencia. Ella va al cuarto de Andy.

  • ¿Cómo se encontrará?
  • Supongo que bien – Contesto Andy frente a la pregunta de la chica con un tono de felicidad que era muy extraño en él.

Ella lo observo detenidamente, hasta que él se levanto y de improvisto la besó. Por un instante fue correspondido, hasta que ella lo apartó.

  • Andy, tú tienes claro que estoy con Diego.
  • No te engañes Monserrat, tú me miras, se nota que quieres probarme.

Ella está sonrojada hasta las orejas, no puede negarlo… él vuelve a acercarse, la besa nuevamente y ella no lo rechaza. Va despojándola de sus ropas poco a poco y besa cada rincón que va descubriendo, la piel tersa de ella, lo enciende… Quiere probar más. Sabe que es un paso para no retroceder y realmente no le preocupa. Se zambullen en el placer del momento llegando al orgasmo.

Cuando todo se ha calmado, Andy en silencio de viste y sale de la habitación.

  • Soy un cerdo…

Al regresar a la habitación ella ya no estaba. Pero Andy tiene claro que debe hablar con ella sobre lo sucedido.

  • Andy… Lo de ayer…
  • Fue un error y lo sabemos.
  • Es una broma, tú me buscas y ahora tienes cargo de conciencia…
  • Que quieres que haga, me gusta alguien más. Y pensé que estando contigo se me pasaría… Supongo que…
  • No le diré nada a Diego. Puedes estar tranquilo.


Fin Cap.8

Descubriéndonos (Capítulo 7)

Después del incidente pasaron 3 meses. Andy tuvo muchas conversaciones con el director y la Monse había terminado con Pablo, esto me puso de mejor humor, sin embargo, cada vez que veía a Andy o a la Monse me daban ganas de besarlos. Estando solo en mi pieza me puse a hablar en voz alta… 

– ¿Por qué Andy me hace sentir esto?…   

– Quizás te gusto- dijo una voz detrás de mí.       

– Puede ser, pero la Monse también me hace sentir lo mis… – pero no terminé porque entonces me di cuenta que yo debía estar solo en aquella habitación.   

– Hola- dijo Andy- quieres probar quien te gusta más- agregó para luego besarme abrazándome fuertemente y con pasión. Cuando me soltó su expresión era la de siempre.         

– ¿Yo te gusto? – dije, pero no me contesto- Responde    

– No, solo quiero que decidas- sus palabras no sonaron sinceras- ahora dile a la Monse que te bese y así decides quien te gusta más- agregó y luego se recostó en su cama. Seguí un impulso y me subí sobre él. Andy me miro a los ojos entonces dije:     

– Quiero la verdad, ¿te gusto? – él se levantó y quedamos muy cerca entonces respondió:   

– ¿Tú que crees, Diego?   

– Sí, ¿no es obvio? – dije- pero a mí me gusta la Monse y tú lo sabías.    

– Entonces ve y decide- dijo Andy.    

– Eso haré- y me fui. Llamé a la Monse a su cel y le pedí que nos juntáramos…     

– Acércate a mí- le dije y al tenerla entre mis brazos pude hacerle percibir todo lo que sentía por ella desde hacia años.       

– Diego…    

– Por favor no digas nada           

– No iba a decir “nada”- dijo y al terminar nos reímos- Te quiero- agrego.     

– Y yo ti.         

Luego me fui a mi pieza con la decisión tomada.

– Andy…      

– La elegiste, ¿cierto?       

– Si… lo siento.    

– Te quiero para mí- dijo tomándome de la cintura, yo solo me deje- no tiene por qué tú y yo…- y teniéndome todavía en sus brazos caímos a su cama. – Acéptame – dijo a mi oído muy suavemente. Me sentía muy bien entre sus brazos. Pero entonces reaccione:        

– No- dije saliéndome- pero podemos seguir siendo amigos.    

– esta bien, si es lo que quieres- contesto tomando su libro…    

Por fin había tomado mi decisión, sin embargo, Andy provocaba en mí una gran pasión que no podía controlar, era él en sí, su comportamiento, su cuerpo, todo. Monserrat tampoco se queda atrás, después de mucho tiempo por fin la tenía y sabía que era mía, tengo deseos de sentirla, tocarla y hacerle saber que la amo.

Así paso mayo con muchas emociones. Empezando junio tenia ansias de que comenzara el campeonato, estando con la Monse me relajaba olvidando todo, por el contrario, estar con Andy me pone muy nervioso.

Cierto día Andy comenzó a hacerme masajes para que me relajara. Me saqué la polera, sentí sus frías manos en mi espalda, como tocaba suavemente mi piel, hasta que de improvisto comenzó a besarme la espalda. Los minutos se hicieron eternos. Hasta que me decidí a voltearme y mirarlo a los ojos.

  • No puedo contenerme más- Dije besándolo apasionadamente, llevaba mucho tiempo aguantando mis sentimientos y emociones.

Él se acostó en la cama y estiro sus brazos para que me uniera a su cuerpo. Me coloqué sobre él y comencé a desabrochar su camisa, con besos cortos recorrí su cuerpo. Cuando llegué a los pantalones me detuve. Andy, me miró decepcionado y dijo:

  • A pesar de que estoy preparado, puedo esperar a que estés listo.
  • … ¿En serio?
  • Te doy tu espacio y el tiempo que necesites. Pero el límite para darme una respuesta será al finalizar el torneo.

Lo observe, ahí listo para mí, para tomarlo en mis brazos, sin embargo, sabia que no era el momento. Apartando la vista de sus ojos, me levanté y me fui a la cama.

Por fin llegó el momento de emprender el viaje al torneo, así que me despedí de Andy y Monserrat.

Fin Cap.7

Descubriéndonos (Capítulo 6)

No vería a Monserrat, tenía excursión y la verdad es que me daría mucha pena encontrarme con ella.

En el entrenamiento tampoco estuve mejor…

– ¿Qué pasa Diego, te duele la espalda? – dijo el entrenador.     

– Sí, un poco- mentí.    

– Descansa.     

Me puse a pensar que esto no podía seguir así y una noticia me levanto el ánimo.

– Vengan- llamó el entrenador. Nombró a todos los titulares, entre ellos estaba yo…- y el capitán será Diego, así que mejórate.          

– ¿Por qué?, él entro este año- dijo un chico.             

– Pues… él tiene el mejor ánimo y disposición además de buenas notas que fue lo que el director exigió.                 

– ¡¡¡Sí!!!, Gracias juro que no bajaré mis notas- dije y salí muy alegre. Justo en ese instante me encontré con Monse, al verla no me paso nada al contrario corrí a abrazarla.    

– Adivina, adivina- dije        

– ¿Qué?             

– Soy capitán…      

– ¡Felicidades!, te lo mereces- respondió y me dio un beso en la mejilla.      

– Dame un beso en la boca, deseo besarte- le dije instantáneamente- Es en serio- agregué tomando valor. Ella sonrió se acerco y me beso tiernamente- Gracias- le dije muy alegre.      

– De nada, son dulces tus labios- dijo     

– Y tú sabes dar buenos besos- conteste- ya me tengo que ir…     

– Nos vemos- me contestó        

Al llegar al cuarto me encontré con el director que estaba conversando con Andy.

– Lo siento- dije.      

– No te preocupes, Diego, ya me voy- dijo el director. Andy parecía molesto así que decidí que no debía preguntar lo que ocurría, por su parte él tomó su libro.       

– ¿Qué lees?      

– Que te importa- contesto y siguió con su silenciosa lectura.        

– Sabes… bese a la Monse…    

– ¿¿¿¡¡¡QUÉ!!!??? – gritó      

– Si, pero como amigos         

– Ah, o sea en la mejilla- dijo ya más calmado     

– No, en la boca.      

– ¿Cómo?    

– Así- dije e hice que se parara y que me abrazara justo por esas cosas de la vida me resbalé e hice que nos besáramos. Andy enrojeció completamente y se quedó inmóvil, yo por mi parte me corrí.     

– Lo siento, no fue mi intención, yo solo quería representarlo hasta cierto punto- le dije     

– Lo sé y no importa- dijo tocándose los labios.     

– Mejor durmamos, ¿sí?      

– Si, mejor- me contesto.      

Fin Cap.6

Descubriéndonos (Capítulo 5)

Y así llega marzo. Andy estaba muy concentrado en sus prácticas a pesar de que este año no tendría torneo, por esta razón solo lo veía al estar en el cuarto y en el club de ajedrez.

Para mi gran alegría, la Monse se venido a estudiar al internado, sus padres se habían separado y ella no quería esta con ninguno de los dos, así que decidieron internarla, conversaron con el director, y él accedió solo por el año. Tendría una pieza solo para ella. Una tarde fuimos a dar un paseo y nos acostamos bajo la sombra de un gran árbol.

– Es genial estar contigo, Monse…    

– Lo mismo digo- y me abrazo fuertemente. Entonces nuestras miradas se cruzaron, era mi oportunidad de besarla, pero justo cayó un libro.      

– ¿Andy? – dije               

– Hola Andy- dijo la Monse       

– Lamento molestarlos, no quise escuchar ni interrumpir- dijo bajando del árbol tomando su libro y yéndose.     

– Es un chico genial. ¿No lo crees, Diego? – dijo la Monse.    

– Sí, tienes razón, ¿te hago la movida? – conteste molestándola            

– No, a mí me gusta otro- dijo mirando el piso.      

– Vamos a caminar- dije tomándola de la mano.   

Para los días de visitas no recibía a nadie y la Monse tampoco. Pero Andy recibió una extraña visita… un hombre alto, pálido, de ojos negros, y cabello negro también… al verlo Andy no pudo evitar sonrojarse. Sin que me viera decidí seguirlos…

– Hola, Andy, no has cambiado…   

– ¿Qué quieres, Antonio?, yo no te quiero ver… así que vete- dijo Andy evidentemente molesto.     

– Vengo a eso… a despedirme… lo siento- dijo el joven- Adiós- agrego tristemente… Andy por su parte no contesto. Entonces el joven se alejo rápidamente… luego sopló un leve viento que corrió el mechón de cabello que cubría el ojo derecho de Andy, entonces pude comprobar lo afectado que había quedado con aquella visita; estaba llorando, las lágrimas corrían amargamente por su rostro. Quise acercarme, brindarle mi apoyo, pero me contuve, porque sino él se daría cuenta de que lo había espiando.     

Al llegar a mi habitación Andy se estaba duchando parecía que quería ahogarse ya que nunca salía del baño. Al salir parecía estar bien no hable solo lo mire y continúe con mi tarea.   

– Ponte los lentes- dijo Andy.     

– Ah, gracias- respondí y me los puse.       

Él comenzó a leer, esta vez era el libro “La fuerza de Sheccid”. Con mucho cuidado le pregunte:  

– ¿Estas bien?, te noto algo triste….       

– Es tu imaginación, estoy bien- aseguró Andy.  No conforme con su respuesta lo deje tranquilo. Cuando ya iba por el final de la novela, él comenzó a llorar.

– ¿Estas bien? – dije acercándome.       

– Aléjate, ¿acaso nunca has llorado por el final del libro? – contesto secándose las lágrimas.           

– No, jamás, sé que son ficción- le dije- te dejo solo para que estés tranquilo…- agregué dejándolo solo. La verdad era que aquello era una excusa yo me iría a juntar con Monse.

– Pensé que nunca llegarías- dijo con cierto tono de reproche, Monserrat.      

– Lo siento… es divertido hacerte enojar, ven, caminemos- y la tome de la mano conduciéndola a un árbol.      

– Oye, Pablo… – dijo Monserrat.      

– ¿Pablo?, Soy Diego, ¿lo olvidaste? – dije riendo- ¿quién es?  

– Es… es mi pololo- contesto                     

– ¿Por qué no me contaste?          

– Es que hace una semana me lo pidió y yo acepté- dijo- lamento no haberte dicho- agregó             – No te preocupes, siempre hay algo que uno oculta- dije y luego seguimos conversando.

Al llegar a mi cuarto Andy seguía leyendo. Al verlo me puse a llorar, me acerqué a su cama y lo abracé.

– Suéltame- dijo y al verme la cara agrego- ¿Qué te paso, Diego?            

– Ella esta… esta pololeando- y llore aun más.         

– No te preocupes, estarás bien…- y me abrazó.       

Estuve abrazado a él hasta que me dormí. al despertar estaba solo en la cama.     

– ¡¡¡Andy!!!    

– ¿¡Qué!?- dijo desde el baño.          

– Gracias por lo de anoche… por consolarme                               

– De nada, para eso están los amigos- contesto   

– ¿Me consideras tu amigo?              

–  Sí… ¿y tú a mí?            

– Por supuesto- contesté.                             

Fin Cap. 5